Estados Unidos planea imponer un impuesto sobre ingresos en el extranjero del 12%

Hoy hemos conocido un nuevo dato de la futura legislación fiscal en la que Donald Trump y su equipo están trabajando. Los republicanos de la Cámara de Representantes han aprobado para el proyecto de la nueva ley tributaria, un impuesto único del 12 por ciento sobre las ganancias offshore de las empresas para todos los ingresos en efectivo procedentes de fuera de Estados Unidos, y el 5 por ciento para los activos que reciban y no estén en efectivo.

Varias de las grandes empresas estadounidenses, incluidas Apple y Procter & Gamble, ya no podrán escapar de los impuestos sobre los millones de ganancias que consiguen en el extranjero, según un proyecto de ley de impuestos publicado por los republicanos de la Cámara.

Las ganancias en efectivo se gravarán al 12 por ciento, mientras que sobre inmovilizado como (activos menos líquidos como fábricas y equipos) se enfrentan a una tasa del 5 por ciento, según la legislación publicada el jueves. Los impuestos obligatorios, no opcionales, y las empresas tendrían hasta ocho años para realizar sus pagos anuales. Se prevé una recaudación aproximadamente de 223 mil millones de dólares durante la próxima década.

La disposición es parte de un proyecto de ley de impuestos que contiene cambios radicales en materia fiscal para los negocios y particulares. Fue lanzado por los republicanos y la Casa Blanca como una forma de impulsar la creación de empleo y la economía de los EE. UU. Al requerir que las empresas paguen los impuestos sobre sus ganancias obtenidas en el extranjero, la medida abordará una laguna del código corporativo estadounidense que ha permitido que las empresas multinacionales atesoren sus ganancias en el extranjero, más allá del alcance del gobierno.

Las compañías estadounidenses han acumulado hasta 3 mil millones de dólares de ganancias offshore, de acuerdo con una estimación de Goldman Sachs en una investigación reciente. Según la ley actual, Estados Unidos grava a las multinacionales con sus ganancias globales, tanto las internas como las extranjeras, pero les permite diferir los impuestos sobre las ganancias hasta que sean repatriados a Estados Unidos. Pero hacerlo no es obligatorio.

Si bien las multinacionales con sede en los Estados Unidos pueden sentirse decepcionadas por el impuesto sobre las ganancias en el extranjero que es más alto de lo esperado. La parte positiva es que obtuvieron la tan deseada reducción en la tasa corporativa de Estados Unidos, que se redujo a un 20 por ciento desde un 35 por ciento.

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