¿Cómo se convirtió Estados Unidos en una jurisdicción de alto secreto?

A veces, estar cerca del número 1 no es una insignia de orgullo. Según el Índice de Secreto Financiero publicado por Tax Justice Network (TJN), Estados Unidos es el segundo mayor contribuyente al secreto financiero en el mundo, colocándolo en el grupo de paraísos fiscales como Suiza, en el puesto número 1 e Islas Caimán, clasificada en el tercer puesto.

El secreto financiero está permitiendo a las personas esconder los ingresos de las autoridades tributarias para evadir impuestos o regulación financiera, lavar dinero del crimen, financiar el terrorismo o infringir la ley.

Como explica el nuevo informe de TJN, los Estados Unidos contribuyen más al secreto financiero en el mundo que cualquier otro país que no sea Suiza por dos razones. En primer lugar, este país tiene la mayor participación (22.3%) del mercado mundial de servicios financieros offshore. Y en segundo lugar, varios estados del país promueven el secreto financiero al permitir que las personas formen sociedades sin proporcionar ninguna información de identificación real.

De hecho, en algunos estados, las personas que desean una tarjeta de la biblioteca deben proporcionar más información de identificación que aquellos que desean constituir una empresa. Y el resultado de esto es una gran cantidad de dinero en sociedades pantalla en los Estados Unidos que no se pueden rastrear a sus propietarios reales.

El informe de TJN revela cómo los Estados Unidos están facilitando la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos en todo el mundo. Como explica el informe, el papel de los Estados Unidos como una de las principales jurisdicciones secretas tiene su origen hace aproximadamente un siglo.

La primera medida importante para convertir a los Estados Unidos en un paraíso fiscal fue la Ley de Ingresos de 1921, que eximió del pago de impuestos a los intereses sobre los depósitos bancarios de residentes no estadounidenses. Este cambio creó una importante ventaja impositiva para las personas extranjeras para abrir cuentas bancarias y transferir otros instrumentos financieros a los Estados Unidos. Cuando esta desgravación fiscal se combina con las normas de EEUU que permiten a las personas ocultar sus activos financieros al público y a los gobiernos interesados, se crea un poderoso incentivo para que los delincuentes oculten su dinero ilícito en los Estados Unidos.

Esconderse detrás de corporaciones anónimas o Shell

El tipo más importante de leyes de confidencialidad señaladas por el Índice de Secreto Financiero permite a las personas formar corporaciones fantasma anónimas. Cuando se crea una empresa en los Estados Unidos, no se exige que el verdadero propietario u operador de esa empresa (conocido como el «beneficiario efectivo») sea divulgado públicamente o a cualquier autoridad gubernamental. Esto significa que los delincuentes tienen libertad para crear empresas ficticias sin ninguna preocupación real de que cualquier actividad criminal perpetuada por la empresa se remontará a ellos.

Algunos estados hacen que la creación de estas compañías anónimas sea tan simple que un estudio académico descubrió que Estados Unidos es el país más fácil del mundo para establecer tales entidades.

Intercambio de información recíproca

En 2010, Estados Unidos aprobó la histórica Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras (FATCA), que creó un nuevo estándar mundial para la transparencia bancaria. La ley exige que las instituciones financieras extranjeras presenten informes anuales al IRS sobre cualquier cuenta de propiedad estadounidense. La recopilación de esta información ha demostrado ser una herramienta vital para el IRS en la lucha contra la evasión fiscal porque significa que los ciudadanos estadounidenses ya no pueden ocultar su dinero en cuentas offshore con total impunidad.

Si bien, FATCA ha sido una poderosa herramienta para las autoridades de los EEUU, su mayor falla es que no requiere que los bancos estadounidenses proporcionen la misma información a los gobiernos extranjeros, excepto en circunstancias muy limitadas. Esto significa que, si bien exigimos a otros países que informen sobre personas de los EEUU que pueden eludir los impuestos de este país, estamos ocultando el dinero de los evasores de impuestos extranjeros en los Estados Unidos.

Para poner fin al estado de paraíso fiscal de los Estados Unidos y disminuir su alta calificación de secreto financiero, se requerirá que la nación corresponda el intercambio de información sobre activos en manos extranjeras en los Estados Unidos con gobiernos de todo el mundo. La forma más directa de lograr esto sería que los Estados Unidos armonizaran FATCA con el Estándar Común de Informes (CRS), el estándar global para el intercambio automático de información financiera.

La combinación de FATCA con el CRS permitiría a otros países un acceso crítico a la información financiera, lo que les permitiría tomar medidas enérgicas contra la evasión fiscal. También fomentaría el cumplimiento con el CRS, ya que cualquier institución financiera que no cumpla con el estándar de EEUU podría enfrentar una fuerte sanción a través de los mecanismos de aplicación de FATCA. Estados Unidos debería usar su papel como líder mundial para promover la transparencia financiera y tomar medidas enérgicas contra las finanzas ilícitas.

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